Una receta sencilla, rápida de hacer y deliciosa (incluso si no os gustan las lentejas, os encantará…) Necesitaremos:

1 bote de lentejas cocidas

1 pimiento rojo asado

1 tomate

1 cebolla

1 cucharada de “agritos” (o picadillos de variantes: trocitos de pepinillos en vinagre, zanahorias en vinagre, cebollitas en vinagre etc)

El zumo de un limón

Tres cucharadas soperas de aceite de oliva

Pimienta y comino en polvo

Cortamos los pimientos en tiras, cortamos en cubitos el tomate y la cebolla. Lo colocamos todo en un cuenco y añadimos las lentejas (previamente enjuagadas y escurridas) y la cucharada de agritos.  Cubrir con film transparente y dejar en la nevera una hora.

Preparemos ahora el aliño: mezclamos en un bol el zumo de limón, la sal, el aceite de oliva, la pimienta y un poco de comino en polvo. Batimos con unas varillas y añadimos a la ensalada.

Podéis servirla en platos individuales ayudándoos de un aro, o en una ensaladera. Está riquísima y con un poco de pan es un plato único estupendo.


Las lentejas me traen recuerdos de la infancia: esos platos de lentejas que se quedaban casi intactos encima de la mesa, tras haber hallado en ellos restos de bichitos… y es que a mi madre le encanta echarle acelgas al guiso de lentejas, y siempre siempre caía en mi plato algún bichito con patitas y antenas. Recuerdo un día que incluso mi padre sacó una lupa para ver si lo que yo decía que era un bicho era un trocito de acelga o un bicho realmente… Nunca olvidaré la visión de aquel bichito con sus patitas y antenas flotando en un mar de lentejas…

Durante años me negué a comerlas, no porque no me gustara el sabor, sino por el miedo a encontrarme con algún gusarapo… Desde que me fui de casa he ido recuperando recetas y sabores que me recuerdan a la infancia, y las lentejas no pueden faltar. Eso sí, nada de acelgas… aunque las lave muy bien prefiero hacer el guiso sin ellas.

Para un guiso de lentejas necesitaremos:

– Lentejas al gusto (para dos personas dos vasos)

– Media cebolla picada.

– Un tomate maduro.

– Dos hojas de laurel.

– Un chorizo, una morcilla y una longaniza.

– Patatas en cachelos (o priscadas)

– Litro y medio de agua.

– Pimentón.

– Sal.

– Un chorro de aceite de oliva virgen.

 

En una olla ponemos las lentejas junto con la cebolla, el tomate rallado y el agua. Añadimos una pizca de sal y un chorrito de aceite. Dejamos que empiece a hervir y bajamos el fuego. Dejamos hervir lentamente durante media hora. Pasada la media hora incorporamos el chorizo, la morcilla y la longaniza. Pasados otros 15 minutos añadimos las patatas en cachelos o priscadas. Añadimos una pizca de pimentón, a poder ser picante. Dejamos hervir a fuego suave durante otra media hora y ya tenemos nuestras lentejas libre de bichos!!!!

Patatas en cachelos o priscadas: por si no sabéis qué es esto, es muy sencillo: una vez pelada la patata se corta en trocitos con el cuchillo pero sin llegar hasta el final, arrancando literalmente el trozo. De éste modo la patata suelta el almidón en el guiso y éste queda más espeso. Otro truquillo consiste en mover la olla dos o tres veces para que salga el almidón.

 

Espero que disfrutéis con esta receta y que no os dejéis las lentejas!!!