Ayer expliqué cómo realizar una placa de gelatina. Hoy vamos a pintarla!!!! Una vez haya transcurrido 12 horas, desmoldamos sobre una bandeja plana que habremos mojado con un poco de agua para que no se pegue la gelatina. La parte de arriba es la que vamos a pintar, es decir, la parte porosa, por lo tanto despegamos la gelatina por las orillas y colocamos tal cual sobre el plato.

Ya tenemos nuestra placa de leche condensada y ahora sólo queda pintarla 😉 Para ello colocaremos papel de hornear sobre el diseño y repasaremos las líneas con un rotulador comestible (preferiblemente negro). Colocamos el dibujo en contacto con la gelatina, alisamos para sacar las burbujas de aire y dejamos 5 minutos (si colocas un plato encima ayuda a acelerar el proceso). Pasado este tiempo, despegamos el papel con mucho mimo, y ya se habrá transferido el diseño.

Para pintar este dibujo, necesitamos colorante líquido. En este caso he usado los de vahiné, que son los tres colores primarios. También necesitaremos un poquito de anís para aclarar los colores, una paleta para hacer las mezclas (en las tiendas de todo a un euro se encuentran fácilmente) o en su defecto hueveras y pinceles de cerdas suaves. Y empieza el trabajo de pintar sobre gelatina: coged poquita cantidad y pintad con mucho cuidado, empezando por las áreas más pequeñas. Si dejas que se seque antes de pintar las áreas más grandes verás que no pasa nada si pintas sobre las partes ya pintadas. Puedes usar los rotuladores de tinta comestible para los detalles pequeñitos. En el tutorial de Cocinando con el alma rematan el diseño realizando puntos de color con colorante blanco en pasta. En este caso, como es un Pocoyo he decidido no hacerlo y dejarlo así. Una vez pintado, he mojado el pincel en anís y lo he manchado un poquito con purpurina, y he pintado sobre los globitos. Le ha dado un toque muy original.

Ya tenemos nuestra placa pintada, ahora decidís qué hacer: si recortarla o dejarla entera, si comerla tal cual o ponerla sobre una tarta…

Aquí os dejos unas fotos de la tarta de cumpleaños que le preparé a mi querido costillo, en este caso dibujé un lindo gatito y lo puse sobre una tarta hecha con bizcocho de vainilla y embadurnada con buttercream de nocilla:

Mañana colgaré las fotos del “cómo ha quedado el Pocoyo sobre una tarta de galletas” jajaaja Besos! (Todo sea por ver la carita de mis sobrinillos cuando vean el Pocoyo)


Hola!!!! Desde que decidí aprender a hacer tartas, este es el progreso más destacable: crear y pintar una placa de gelatina para decorar cualquier cutre-tarta y hacer que parezca más mona-chic. Puede parecer complicado, pero no lo es en absoluto. El truco está en medir las cantidades exactas con medidores, y tener paciencia…

La idea original la saqué del blog “cocinando con el Alma”, en un tutorial archivado sobre decoración de gelatinas.

En primer lugar necesitamos un diseño (en este caso un Pocoyo) y un molde redondo en donde vamos a cuajar nuestra gelatina. Comprobamos que el diseño cabe en el molde….

Para nuestra placa necesitaremos:

3 tazas de agua

7 cucharadas de gelatina en polvo sin sabor

1 taza de leche condensada

1 ½ de azúcar granulada

1 cucharada de esencia transparente (vainilla, nata, dulce de leche, etc) yo usé agua de azahar.

Preparamos dos boles: uno que se pueda calentar al baño María y otro normal. En mi caso usé uno de metal y otro de plástico. En primer lugar echamos una taza de  agua en el bol de metal y añadimos la gelatina. Dejamos hidratar.  Colocamos el resto del agua en un bol grande y añadimos el azúcar. Agregamos la leche condensada y la esencia. Mezclamos muy bien, llevando cuidado de que no salgan burbujas. Colocamos el tazón de metal al baño maría y removemos para que se disuelva bien la gelatina. También se puede hacer en el microondas. Una vez disuelto, añadimos esta mezcla de gelatina al bol con la mezcla de leche condensada y removemos con una pala, con cuidado de no sacar burbujas.

En el molde redondo que habíamos seleccionado previamente vertemos la mezcla, con cuidado de no sacar burbujas. Para ello hay un truco: pasamos la mezcla de gelatina a una jarrita, y vertemos desde la jarrita muy cerca del fondo del molde. Podemos verter tal cual, o embadurnar un poco el molde con clara de huevo o un poco de aceite de girasol para que no se pegue. La receta original dice que no hace falta este paso, pero a mí se me desquebrajó un poco la placa cuando intenté sacarla, así que os recomiendo que pringuéis un poquito solo las paredes y el fondo del molde.

Introducimos en el frigorífico durante 12 horas, para asegurarnos de que queda bien consistente.

Mañana continuaremos con el “cómo pintar sobre la placa”. HAZ CLIC AQUÍ


Si el otro día os gustó la receta del bizcocho de zanahorias, ahora os va a encantar su decoración, descubierta por pura casualidad. El viernes me puse a elaborar otro bizcocho para mis suegros, y decidí añadir leche condensada al chocolate blanco derretido porque pensé que de éste modo la mezcla me iba a quedar más líquida e iba a poder cubrirlo mejor… cuál fue mis sorpresa cuando al caer el chorro de leche condensada de repente el chocolate fundido se hizo una bola de masa manejable con las manos (e imposible de untar sobre el bizcocho). Saqué corriendo los colorantes alimenticios de la nevera y le añadí unas gotitas rojas y otras amarillas… hasta que la pasta se tiñó de naranja. Con las manos embadurnadas en azúcar glasé procedí a crear zanahorias de mazapán…. Y con confeti de chocolate verde les hice hasta un rabito y todo. Luego sólo tuve que hacer unos dibujitos con un palillo para simular las raíces y… aquí tenéis el resultado: zanahorias de mazapán. Ahora que he descubierto la receta experimentaré con más figuritas. Si os animáis a experimentar os sugiero dos cosillas: para comprar los colorantes cualquier supermercado del corte inglés los tiene, y cuando vayáis a amasar el mazapán con los colorantes utilizad unos guantes de látex (que no lleven polvos de talco) para evitar teñiros las manos.