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Rocío, de  “Chismes y Cacharros” nos propone este mes un reto que para mi ha sido especial: arroz caldoso.

El reto de este mes me ha permitido recordar un sabor de mi infancia que hacía más de diez años no rememoraba: el del arroz caldoso con conejo y caracoles que preparaba mi madre los domingos. Recuerdo con nostalgia cómo íbamos al campo de Castalla a recoger caracoles y luego los preparaba metiéndolos en tarros de cristal con agua y poniéndolos al sol para “engañarlos”. He de confesar que nunca fui capaz de probar un caracol… me daban entre pena y asco, pues no dejan de ser insectos babosos que se arrastran por el suelo. Sin embargo he de admitir que dejaban un gusto a romero en el arroz que lo hacían especial, y es precisamente por este motivo por el que uso romero en este arroz.

Me gustaría empezar la explicación de la receta diciendo que no soy una experta en la elaboración de arroces, y que es desde hace poco cuando me he visto en la necesidad de aprender, pues antes todos los domingos comíamos paella en casa de mis padres hasta que mi madre cayó enferma y mi padre dejó de cocinar. La receta que aquí expongo está hecha a base de recuerdos de mi infancia, y de ver a mi madre preparar este arroz. Veamos los ingredientes:

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Para dos personas y un bebé de 16 meses que come como un adulto:

250 gr de arroz bomba

1 litro de caldo

Medio conejo

Pimiento rojo y verde al gusto

Tres dientes de ajos

Champiñones

Dos tomates maduros

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Empecemos con la elaboración del caldo: en una olla pequeña ponemos a calentar el agua (si vamos a necesitar un litro pues calentamos litro y medio). Añadimos sal, colorante y romero. Dejamos hervir y bajamos el fuego al mínimo.

Ahora vamos con la elaboración:

En una tartera (sartén o paella) calentamos aceite de oliva virgen extra y sofreímos unos dientes de ajos sin pelar. Sacamos los ajos y sofreímos los pimientos, y los champiñones (echamos sal). Apartamos las verduras y sofreímos el conejo. Un truco para no encontrar huesecillos en el arroz es lavar el conejo bajo el grifo del fregadero. Añadimos sal a l conejo y retiramos del fuego. Procedemos ahora a sofreír los tomates rallados. Salamos el tomate y al rato añadimos el arroz. Sofreímos el arroz con el tomate hasta que se vean los granos un poco transparentes. Este es el momento en el que vuelvo a introducir el resto de ingredientes en la tartera y doy un par de vueltas. Hasta este momento la elaboración de la paella es la misma que la del arroz caldoso, la diferencia viene ahora: si para la paella son dos de caldo por una de arroz, para el arroz caldoso uso el doble de caldo para el arroz. Y si para elaborar una paella el arroz no se remueve, para el arroz caldoso es muy importante este paso para que saque el almidón y quede meloso. Añadimos el caldo caliente y removemos cada poco tiempo. Se deja cocer por espacio de 20 minutos, y el arroz queda meloso pero con un punto “al dente”.

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Espero que os guste mi receta, pues a mi me encantó recordarla. El próximo reto será dulce…

No dejéis de ver el resto de arroces aquí:

 

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Hoy es uno de esos días que decides improvisar algo y te sale bien. Ayer fuimos al mercado  y el conejo estaba bien de precio, así que compramos medio (somos dos) y decidimos hacerlo al horno. Pues bien, os dejo la receta, porque nos ha salido de rechupete!!!! Para el conejo al horno necesitarás:

– Medio conejo (para dos)

– dos patatas

– una cebolla morada

– tres tomates

– sal, tomillo

– ajo

– aceite

– vino blanco

 

Partimos el medio conejo por la mitad y lo introducimos en un recipiente. Añadimos tomillo, tres o cuatro dientes de ajos cortados en trocitos, un buen chorro de aceite y otro de vino blanco. Salamos y removemos. Dejamos macerar mínimo una hora. Al  cabo de un rato damos la vuelta al conejo para que se empape bien por los dos lados.

Precalentamos el horno a 170º. En una fuente de horno hacemos la cama al conejo: pelamos y cortamos las patatas en rodajas muy finas (como si fuéramos a preparar una tortilla de patatas), cortamos en rodajas también la cebolla, y por último partimos los tomates por la mitad. Salamos y colocamos nuestro conejo encima de este lecho verduril y regamos con los jugos de la maceración. introducimos en el horno a 170º durante 45 minutos. A mitad de cocción le damos la vuelta. Para terminar lo gratinaremos durante 5 minutos para conseguir un aspecto doradito.

Espero que os animéis a hacer este plato, pues está…. Buenísimo!!!!

 

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Esta receta se la dedico a mis padres, quienes cultivaron la huerta murcianica en su juventud.  Cuenta mi padre que siendo pastor (además de hortelano), solía llevarse este rico manjar en una tartera y degustarlo a medio día, mientras pastaba las ovejas. Por aquel entonces, en los años que siguieron a la guerra civil, gran parte de la población sufrió miseria y pobreza. Con todos los recursos que tenían a mano realizaban platos exquisitos y muy nutritivos. Este es uno de ellos: tomates, pimientos y conejos solían “abundar” por aquellas tierras.

Para dos personas necesitaréis tan sólo estos ingredientes:

Medio conejo troceado

Un litro de tomate rallado (muchísimo mejor que de bote)

Un pimiento verde

Sal

Azúcar

Aunque la receta es muy sencilla, hay una serie de trucos que os ayudarán a conseguir un plato más logrado. Para empezar, en una olla ancha doramos los trozos de conejo en abundante aceite de oliva virgen (cuanto más calidad tenga, mejor sabor aportará). El truco para que no se os quede el conejo duro es dorarlo a fuego medio-fuerte, y retirarlo antes de que se haga por dentro (si partís un trocito, el centro tiene que estar crudo). En el mismo aceite rehogamos los pimientos (bajamos un poquito el fuego para que no se quemen), y cuando estén blanditos retiramos. En el mismo aceite en donde el conejo y el pimiento han soltado sus jugos, vertemos ahora el litro de tomate rallado. Cuanto más maduro esté el tomate, mucho más bueno el sabor. Mi consejo es que vayáis a la frutería de la esquina y compréis los tomates que estén a punto de echarse a perder, y bajo ningún concepto meterlos en la nevera: tienen que estar a temperatura ambiente y muy muy maduros. Añadimos una pizca de azúcar para matar el ardor, y probamos de sal. A fuego lento dejamos evaporar todo el agua sobrante. Removemos de vez en cuando para que no se pegue al fondo de la olla. Transcurridos unos 20 minutos (casi se habrá evaporado 1/3 del tomate incial) incorporamos el conejo y el pimiento. Dejamos reducir más el tomate y vamos removiendo. En este punto es cuando el conejo termina de cocerse por dentro con todo el jugo de tomate. Cuando la salsa de tomate esté espesa, apagamos el fuego y dejamos reposar.

El conejo frito con tomate es un plato que se puede comer al momento, pero os consejo que lo comáis al día siguiente, y a poder ser frío y en el campo (o en la playa), con un buen pan crujiente y una copa de vino tinto (a poder ser, murcianico)…