Hace mucho que no actualizo el blog, y es que los que seguís sabéis que últimamente no he pasado por buenos momentos, y con dos criaturas pequeñas las pocas ganas de escribir ya desaparecen. Sin embargo hoy he salido a pasear con mi hija pequeña, mi bebé de casi cinco meses, y he recorrido aquellas calles por las que solía pasear con mi madre de pequeña: la iglesia de Santa Ana, el Mercado Central, la Calle Nueva, Calle Colón… He podido pasear y recordar a mi madre con una sonrisa, reviviendo esos buenos momentos y me he “venido arriba”. He recordado de pronto un libro antiguo de “la Cocinera” que mi madre guardaba como oro en paño y que contenía muchas recetas, entre ellas la de Calamares Rellenos. Desgraciadamente el libro desapareció, pero recuerdo la receta, así que he dirigido mis pasos hacia el Mercadona más cercano y he comprado todo lo necesario para su elaboración:

8 calamares (sí, son muchos para dos personas pero con dos niñas pequeñas el tiempo es más que oro y he preferido hacer de más y congelar para otro día)

5 tomates para rallar

3 huevos duros

un puñado de gambas

una cebolla

una cucharada de pimentón

sal

aceite de oliva

vino blanco

caldo de pescado

perejil

pan rallado

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la foto (4)

Voy a redactar la receta tal y como la he hecho. Primero damos de mamar al bebé para que esté tranquilo y te deje cocinar un rato. Tras dar de mamar y comprobar que no quiera más procedemos a limpiar a fondo los calamares, picar una cebolla y un ajo. Pelamos unas gambas, ponemos a cocer unos huevos y recibimos con un fuerte abrazo y un gran beso a la bebé mayor de dos añitos que acaba de llegar de la calle. Mientras la niña mayor se entretiene con un avión teledirigido diabólico que yo misma le regalé ayer (uno con muchas lucecitas y la banda sonora de la canción de los “lacasitos”, adjunto enlace para los que añoréis tan bella melodía) el bebé se despierta y empieza a llorar…. Mi querido marido entra en acción y coge al bebé en brazos y Aurora, mi pequeña niña mayor reclama su “mané” (comida en su idioma).

Me hago la tonta y prosigo con la receta. Pongo a pochar la cebolla con un poco de sal, añado un ajo picadito. Cunado la cebolla está dorada añado los tentáculos picaditos y remuevo. Aurora  sigue pidiendo comida así que procedo a calentarle un puré de merluza en el microondas. Conforme me ve llegar con el plato me dice que “NOOOOO, QUIERO YOGURRRR” y se cuelga de la puerta de la nevera exigiendo un yogur. Respiro hondo y le dejo el plato del puré encima de su silla de madera con una cuchara y le digo cual Super Nanny con voz lo más dulce posible (casi rallando lo empalagoso) “cariño entiendo tu frustración, pero ahora tienes que comer el puré. Cuando te lo acabes te doy el yogur”. Mi frase se ve estrangulada, engullida y sepultada por los gritos-lloros de Aurora que exige su yogur, a lo que se le une María exigiendo su teta con más lloros. Dejo a mi querido marido envuelto en lloros y gritos de “yogur yogur” y me dirijo a la cocina. Aparto la sartén del fuego, pelo los huevos duros y los pico. Los añado a la sartén, así como una cucharada de pan rallado y un poco de perejil rallado. Aurora me asalta con gritos de “MANE NOOOOOO QUIERO YOGURRRRRR”, y mi paciencia se agota. Me paso por el forro de…. el manual de la Super Nanny y el libro de mi querido y admirado Carlos Gonzalez, agarro a Auora, la encierro en su cuarto y le digo que cuando se calme la sacaré del cuarto y se comerá el puré. Subo las escaleras (vivo en un duplex) y sigo con la receta. Comienzo a rellenar los calamares y los cierro con un palillo. Manu va de un lado para otro del salón con María en brazos que sigue pidiendo más teta. Cuando acabo de rellenar los calamares bajo a por Aurora, que ya calmada accede a comerse todo el puré (que por cierto le encanta). Cuando se ha acabado todo el puré vuelvo a la teoría de la super nanny y Carlos Gonzalez y le hago la  ola, le doy muchos besos, y le dejo elegir el yogur. Mientras Aurora se come el yogur pico cebolla, la pongo a pochar, lloro como una descosía por la cebolla, rallo tomates a ciegas pues las lágrimas no me dejan ver, Aurora pide hacer “caca”, saltan todas las alarmas, mi marido deja al bebé en el sofá, el bebé se pone a llorar como una loca, yo corro hacia el baño, me lavo la cara para dejar de llorar, aurora ha pasado de pedir “caca” a coger la tablet y tirarla al suelo, el soporte de la tablet se rompe, el bebé llora, mi marido le riñe por haber roto el soporte….. Me dirijo a la cocina, apago los fuegos y le doy teta al bebé hasta que al minuto y medio se duerme. La dejo en el sofá con el chupete puesto y un cojín al lado para simular mi pecho…cuela y sigue durmiendo. Corro hacia la cocina, doro los calamares en una sartén, pocho la cebolla, le añado sal, y una cucharada de harina. Cuando la harina está dorada le añado vino blanco y pimentón. Mientras tanto voy dorando los calamares. Añado caldo de pescado y los calamares dorados, tapo la olla y dejo cocer 30 minutos. María sigue dormida, Aurora está abducida por la tablet, y mi marido desaparece para poder trabajar algo. Con el gallinero en paz decido escribir esta receta como homenaje a mi querida madre y mientras redacto estas líneas Aurora pide pipi, caca, se abraza a mis piernas y me dice “te quiero”, acto seguido se va al sofá y le lanza un cojín a su hermana para despertarla…AHHHHHHHHHHHHHHHHHHH

Y solo puedo decir “bendito caos”