diciembre 2012



Como ya sabréis, estoy pasando por un momento muy dulce, que también tiene sus extravagancias… y es que hoy he experimentado por primera vez UN ANTOJO!!!! Ha sido leer una receta de fideua en un libro de Carlos Arguiñano y ZAS, corriendo al mercadona a comprar pescado!!!! Y una vez en la sección pescadería pues a pedir de todo, venga que gambi tiene que crecer!!!! Y es que parece ser que va a ser muy marinera ella o él (no se sabe todavía) pues cuando como pescado me sienta fenomenal, pero cuando como carne…. Qué tardes paso!!!!

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Para  mi fideduá (pasa como con muchos platos de cuchara, cada maestrillo tiene su librillo) necesitarás:

– Un pulpito pequeño (sí, la pescadera que ha mirado un poco mal cuando sólo le he pedido uno, y le he tenido que aclarar que era para una fideuá)

– unas anillas de pota

– unos 6 gambones

– unas 6 gambas arroceras (mi costillo se ha empeñado en añadirlas, pero a mi me daban un poco de mal rollo porque tenían la cabeza negra, hasta que la pescadera me he explicado que las de cabeza negras son las hembras y son las que están más ricas, a lo que mi marido ha respondido “pues ponme 6 gambas macho” juas juas juas)

– 6 mejillones

– un puñadito de almejas

– tres tomates rallados

– una cebolla

– la pulpa de un pimiento choricero

Para el caldo casero, fumet o caldo de pescado:

Es muy sencillo de hacer y merece la pena hacerlo en casa en vez de comprarlo hecho. Tan sólo necesitaréis una olla exprés, diez minutos y:

– Raspas de pesacado (cada vez que compro pescado pido que me las guarden y las congelo. Así cuando necesito hacer un fumet tan sólo tengo que echarlas al agua sin descongelar ni ná)

– Las cáscaras de los gambones (las gambas arroceras he decidido no pelarlas, pero también las podeís pelar y añadir al caldo)

– un pimiento choricero

– una cebolla

– la parte verde de un puerro

– una zanahoria

– un chorro de vino blanco y una pizca de sal

Ponemos todos los ingredientes en una olla exprés, cubrimos de agua (como un litro y medio más o menos)  y dejamos que eche vapor durante 10 minutos. Ya está listo nuestro fumet.

Mientras tanto, vamos abriendo los mejillones. En una olla pequeña ponemos un dedo de agua, otro de vino blanco, unas hojas de laurel y unos granos de pimienta. Metemos los mejillones limpios dentro y en cuanto se abran los sacamos. Colamos e incorporamos el caldito de los mejillones al fumet.

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En una olla ancha y baja, o en una paella, pochamos la cebolla cortada en brunoise (qué bien suena eh?, pues significa ni más ni menos que en trocitos pequeños). A continuación añadimos las anillas cortadas en trocitos y el calamar (que previamente lo habremos limpiado bien) también en trocitos. Rehogamos e incorporamos tres tomates rallados. Rascamos el pimiento choricero que hemos usado para el fumet y añadimos la pulpa (con un poquito basta). Añadimos ahora las almejas, y en cuanto se abran incorporamos las gambas, tanto peladas como no. Rehogamos bien, y añadimos un vaso de fideos para fideua. Con la ayuda de un colador vamos añadiendo cazos de caldo calentito sobre nuestra fideua hasta cubrir la pasta (calculad que para que la pasta esté buena no tiene que tardar más de 14 minutos en hacerse, y por lo tanto en consumirse el caldo). Es mejor que os quedéis cortos e id añadiendo caldo a que os sobre (eso sí, el caldo bien caliente). Colocamos los mejillones en media concha por encima de la fideua y dejamos evaporar el caldo.

Está riquísima tal cual, pero también la podéis servir con un poco de alioli o de zumo de limón.

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Bueno bueno bueno, estoy abrumada y no sé por dónde empezar, así que lo haré de forma cronológica. En primer lugar agradeceros a todos la oleada de visitas y comentarios que recibí ayer en el blog, pues habéis batido un récord!!!!! Estoy muy contenta ;-). En segundo lugar agradecer a Carmela, del blog Los inventos de Carmela los regalitos que me han tocado en su sorteo, pues he sido la ganadora!!!!! Muchas gracias Carmela, y feliz cumple!!!! Y en tercer lugar agradecer a Clara, del blog El olor de mi cocina el haberme otorgado uno de los diez premios “Best blog”. Ahora me toca decidir a qué diez blogs con menos de 200 seguidores les doy el premio, y voy a pensármelo muy mucho, pues está complicado.

En resumen muchísimas gracias!!!!! Si ya lo decían los mayas, el 21 de diciembre de 2012 iba a ser especial,  y para mi lo ha sido. Un beso a tod@s!!!!!


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Hola!!!! Llegó el día 20 de diciembre y con él el reto el mes. Esta vez le tocó a Carolina, del blog “Tomillo y laurel y otras cosas de comer”, y su elección fue:  BOMBONES!!!!. Esta vez sí que he podido participar, y es que estoy fenomenal, el susto inicial ya pasó y ahora a hacer vida normal. Este reto me ha encantado, pues soy choco-adicta, aunque me reprimo bastante… si no me convertiría en una bola.

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Desde que se desveló el reto del mes he estado investigando por internet y por las revistas de cocina que tengo por casa cómo hacer unos bombones caseros. A simple vista no parecen difíciles, pero tampoco son muy fáciles de hacer, sobre todo si llevan mucha elaboración. Me decanté por unos bien sencillos que encontré en el blog de Pequerecetas, y dada la sencillez de los mismos decidí hacerlos con una forma especial, para que por lo menos produzca una sonrisilla en el comensal… y los combiné con unos petit four rellenos de crema de avellanas y chocolate (vamos, lo que viene siendo la nocilla de toda la vida)

Para preparar nuestros bocaditos de placer necesitaremos:

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– Moldes de papel redondos pequeños

– Molde con forma de… ya me entendéis…

– una tableta entera de chocolate de cobertura

– almendritas crocantis en trocitos (de venta en el Mercadona)

– Crema de avellanas con chocolate (esta en el Carrefour la encontraréis por 1 euro)

– Polvos brillantes (me ahorro el chiste)

– figuritas o toppings de azúcar

Deshacemos la pastilla entera de choco al baño maría. Para ellos ponemos agua a calentar en una olla y sobre ésta un bol de metal en el que introduciremos el choco troceado. Vamos dando vueltas con una espátula, y cuando ya esté derretido vertemos sobre nuestro molde. A este paso se le llama “encamisar”. Dejamos por espacio de tres minutos, y pasado este tiempo volcamos el molde sobre el bol, para retirar el exceso de chocolate. Introducimos en la nevera una media hora para que se ponga duro… y mientras tanto pincelamos los moldes redondos con el choco derretido. Introducimos también en la nevera durante media hora. Pasado este tiempo, sacamos el molde de “miembros viriles” y le colocamos unos trocitos de almendras crocantis estratégicamente, para que al morderlos notemos algo duro. Cubrimos con crema de avellana y chocolate y tapamos con más chocolate derretido. Introducimos en el frigorífico.

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Sacamos los moldes redondos y pincelamos con otra capa de chocolate. Volvemos a introducir en la nevera otra media hora, y pasado este tiempo sacamos y quitamos con mucho cuidado los moldes de papel. Colocamos unas almendras crocantis en el interior, cubrimos con crema de avellana y choco y, este paso es muy importante, tapamos con más chocolate derretido e introducimos rápidamente en el frigo para que no se nos derritan…

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Pasada otra media hora ya podemos sacarlos del congelador y decorarlos al gusto. En mi caso los he decorado con figuritas de azúcar, y purpurina comestible.

Volvamos ahora con los bombones de formas curiosas. Para desmoldarlos colocamos el molde boca abajo sobre un plato y vertemos un vaso de agua caliente sobre el mismo, de tal modo que en cuanto empiecen a reblandecerse un poco se caigan sobre el plato. A mi este truco me funcionó muy bien, tan sólo se me resistieron dos pichas, que llegaron a derretirse…

Y queda el toque final: mojar la puntita en polvos brillantes…

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Y ya estarán listos vuestro combinado de bocaditos de placer!!!!

No os perdáis los bombones de mis compañer@s de retos, pinchad AQUÍ

El siguiente desafío será salado y le corresponde proponer a Mabel, del blog “A nadie le amarga un dulce“…. ¿Qué nos propondrá?


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Supongo que no hace falta que os lo diga (pues ya os habréis dado cuenta) pero se acercan unas fechas “especiales”. Por “especiales” cada uno que entienda lo que quiera: para unos serán unos días inolvidables rodeados de los suyos, de paz y de cariño… y para otros serán unos días in-olvidables rodeados de los suyos, peleas varias y rencores ocultos tras el árbol de navidad… Sin entrar en el debate, os propongo un plato sencillo, económico, rápido de hacer y que queda muy bien para un menú de Navidad. Y es que con los tiempos que corren no estamos para corderos… pero sí al menos para una merlucita congelá (mirad el lado “positivo”: alguien se puede clavar alguna raspita y librarnos así de una sesión de chistes sin gracia o anécdotas de gente que ni conocemos ni nos importa ;-D)

Para dos raciones de nuestra merluza salvadora necesitaremos:

– 4 rodajas de merluza congelada

– un puñado de almejas

– un bote de pimiento morrón

– cebolla y ajo

– vino blanco

– aceite de oliva virgen extra

– harina

El día anterior (o al menos un par de horas antes) introducimos las almejas en agua salada… Este paso es fundamental si no queremos que queden terrosas y nos fastidie la salsa, pero si os interesa que esto pase, saltaros este paso.

Picamos finamente dos dientes de ajo y una cebolla y ponemos a pochar en una cazuela ancha. Una vez dorados añadimos la harina y removemos bien. Es muy importante que la harina quede bien dorada, pues de éste modo evitamos que la salsa sepa a harina cruda. Una vez todo bien dorado e incorporado añadimos las almejas y removemos bien para que se abran. Incorporamos ahora un vaso de vino blanco y movemos bien. En el vaso de la batidora introducimos unos cuantos pimientos morrones (al gusto de cada cual), un poquito de agua y trituramos. Incorporamos el puré a la cazuela y removemos. Pasamos por harina las rodajas de merluza y con cuidado las introducimos en la cazuela. Dejamos cinco minutos cocer por un lado a fuego lento  y les damos la vuelta. En diez minutos más tendremos nuestra merluza de fiesta.

Servimos en platos calientes, decoradas con tiras de pimientos morrones y un poco de perejil. Si queremos hacer este plato más espectacular, podemos añadirle gambas, cigalas, mejillones… según el gusto y el bolsillo de cada uno.

Truco: para calentar los platos no hace falta que encendáis el horno, basta con pasarlos bajo el chorro del agua fría y meterlos en el microondas un par de minutos (sin secar). Secamos y servimos rápidamente para que la merluza llegue calentita…


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Hoy es uno de esos días que decides improvisar algo y te sale bien. Ayer fuimos al mercado  y el conejo estaba bien de precio, así que compramos medio (somos dos) y decidimos hacerlo al horno. Pues bien, os dejo la receta, porque nos ha salido de rechupete!!!! Para el conejo al horno necesitarás:

– Medio conejo (para dos)

– dos patatas

– una cebolla morada

– tres tomates

– sal, tomillo

– ajo

– aceite

– vino blanco

 

Partimos el medio conejo por la mitad y lo introducimos en un recipiente. Añadimos tomillo, tres o cuatro dientes de ajos cortados en trocitos, un buen chorro de aceite y otro de vino blanco. Salamos y removemos. Dejamos macerar mínimo una hora. Al  cabo de un rato damos la vuelta al conejo para que se empape bien por los dos lados.

Precalentamos el horno a 170º. En una fuente de horno hacemos la cama al conejo: pelamos y cortamos las patatas en rodajas muy finas (como si fuéramos a preparar una tortilla de patatas), cortamos en rodajas también la cebolla, y por último partimos los tomates por la mitad. Salamos y colocamos nuestro conejo encima de este lecho verduril y regamos con los jugos de la maceración. introducimos en el horno a 170º durante 45 minutos. A mitad de cocción le damos la vuelta. Para terminar lo gratinaremos durante 5 minutos para conseguir un aspecto doradito.

Espero que os animéis a hacer este plato, pues está…. Buenísimo!!!!

 

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Son épocas de fríos, no apetecen las ensaladas tradicionales, pero aun así hay que comer un buen plato todos los días. He decidido investigar, improvisar y descubrir nuevos sabores y texturas de ensaladas, y hoy me he decidido por una ensalada otoñal. Tan sólo necesitaremos tres ingredientes: una bolsa de canónigos lista para usar, una bandeja de champiñones, y un tarro de beicon en tiras.
En primer lugar ponemos los canónigos en remojo con unas gotitas de lejía (sí, habéis leído bien, lejía. El otro día fui a la matrona y me confirmó lo que había leído en muchos foros: la amukina no es más que lejía en un envase bonito y 300 veces más cara).
Mientras tanto en una sartén sin nada de aceite salteamos el beicon. Yo lo tapé durante unos 5 minutos para generar vapor… Mientras tanto lavamos los champiñones, los fileteamos y los dejamos en remojo con un chorro de limón. Una vez listas las tiras de beicon reservamos en un cuenco. En la misma sartén salteamos los champis. Aprovechamos para enjuagar muy bien los canónigos bajo el chorro de agua, y dejamos unos minutos más en agua fría con un par de cubitos (para que queden crujientes). Centrifugamos los canónigos y vertemos en una ensaladera. Incorporamos las tiras de beicon y los champiñones calentitos y aliñamos con una vinagreta de aceite y vinagre. Opcionalmente se le puede añadir picatostes, un huevo duro… lo que más os guste.
Está deliciosa, y casi que constituye un plato único (sobre todo si le añadís un huevo duro)

 

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