Hace poco he pasado un susto, lo que yo llamo un “chungo”, y es que de muchas pequeñas cosas se creó una gran bola que hizo gran mella en mi salud. Pasado el susto inicial, tuve que reposar varios días en el hospital mientras descartaban otras enfermedades, y tuve la suerte de coincidir en la habitación con dos mujeres que me ofrecieron apoyo y conversaciones muy agradables. Hablando de todo y de nada coincidimos en un punto: la cocina, y Rita e Isa (que así se llaman las que fueron mis compañeras de habitación) me dieron un par de recetas. Una de ellas es esta:

Flan de café

½  litro de café

8 cucharadas de leche condensada (mejor 10)

1 sobre de polvos de flan

Caramelo líquido

Preparamos tres moldes de flan con el caramelo líquido. En una olla calentamos el café junto con las cucharadas de leche condensada. Separamos un poco en un vaso y desleímos los polvos de flan. Incorporamos a la olla y damos vueltas a fuego lento hasta que espese. Rellenamos los moldes y dejamos enfriar. Pasamos al frigorífico y dejamos reposar 24 horas.

A la hora de servir dejad volar la imaginación: lo podéis acompañar de nata montada y de barquillos (el gato es opcional)

 

Si no os gusta tan amargo, quitarle un dedo de café y añadírselo de agua, además de echar 10 cucharadas soperas de leche condensada en vez de 8.