Si el otro día os gustó la receta del bizcocho de zanahorias, ahora os va a encantar su decoración, descubierta por pura casualidad. El viernes me puse a elaborar otro bizcocho para mis suegros, y decidí añadir leche condensada al chocolate blanco derretido porque pensé que de éste modo la mezcla me iba a quedar más líquida e iba a poder cubrirlo mejor… cuál fue mis sorpresa cuando al caer el chorro de leche condensada de repente el chocolate fundido se hizo una bola de masa manejable con las manos (e imposible de untar sobre el bizcocho). Saqué corriendo los colorantes alimenticios de la nevera y le añadí unas gotitas rojas y otras amarillas… hasta que la pasta se tiñó de naranja. Con las manos embadurnadas en azúcar glasé procedí a crear zanahorias de mazapán…. Y con confeti de chocolate verde les hice hasta un rabito y todo. Luego sólo tuve que hacer unos dibujitos con un palillo para simular las raíces y… aquí tenéis el resultado: zanahorias de mazapán. Ahora que he descubierto la receta experimentaré con más figuritas. Si os animáis a experimentar os sugiero dos cosillas: para comprar los colorantes cualquier supermercado del corte inglés los tiene, y cuando vayáis a amasar el mazapán con los colorantes utilizad unos guantes de látex (que no lleven polvos de talco) para evitar teñiros las manos.

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