Esta receta está inspirada en mi querida suegra, ya que de ella he aprendido, entre otras muchas cosas, a no desperdiciar nada en la cocina. Así que cuando vayamos a comprar pescado para hacerlo al horno, le decimos a la pescadera que nos guarde todas las cabezas, raspas y colas. En casa preparamos un sofrito en una olla con una cebolla picadita, un puerro, trituramos cuatro tomates y se lo añadimos. Echamos sal, y cuando esté un poco pochadito añadimos un chorro de vino blanco y dejamos evaporar.  Incorporamos las cabezas y raspas del pescado, incluso cáscaras de gambas. Ahora viene mi toque maestro: le añadimos  unos estambres de azafrán, una cucharadita de pimentón dulce y removemos bien. Añadimos un litro de agua, y dejamos hervir a fuego lento durante al menos 20 minutos (si lo dejamos 40, mejor).  Al cabo de éste tiempo colamos, y ya podemos echarle fideos gorditos o la pasta que más nos guste, y si hemos echado cáscaras de gambas para la preparación del caldo, podemos añadir las gambitas refritas a la sopa, así como unos picatostes de pan.  Es muy fácil de hacer y además de estar muy rico, es muy nutritivo.

(Picatostes de pan: ponemos abundante aceite de oliva en una sartén. Troceamos pan (no hace falta que esté duro) y freimos hasta dorarlo. Salamos y añadimos a la sopa)