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Y al fin llegó “Sweet November”, o Noviembre dulce ;-))) Este mes las hermanas Camilni nos propusieron un reto muy divertido, a la vez que difícil, porque… ¿qué elegir de entre todos los dulces fritos de España?. Podíamos elegir el que quisiéramos, la única condición es que no fueran de nuestra comunidad autónoma. Como alicantina que soy, me vino a la cabeza la palabra “buñuelos”, pero no podía hacerlos… Así que pensé en hacer una torta frita típica murciana que me hacían mis padres cuando era pequeña, pero supuse que tampoco valdría, pues tenía que ser un dulce del que no tuviéramos ni p… idea de cómo hacerlo.

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Rebuscando por internet, y leyendo mucho sobre dulces, estuve a punto de intentar hacer las preciosas flores extremeñas, pero mi falta de tiempo me impidió salir a buscar el molde para hacerlas. Así que después de buscar algo relativamente fácil y cuyos ingredientes tuviera ya en casa, me decanté por unas deliciosas rosquillas fritas de naranja granadinas que se suelen hacer en Semana Santa. Quedan esponjosas y con un sabor espectacular.

Me he basado en varias páginas y blogs para hacer mi versión, pero puedo decir que básicamente he seguido los pasos de Carmen con alguna que otra ligera variación.

Aquí va mi versión:

La piel de medio limón y media naranja

150 gr de azúcar

130 gr de aceite de oliva

20 gr de anís

150 gr de zumo de naranja

2huevos

600 gr de bizcochona

un sobre de levadura química

un pellizco de sal

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Con la thermomix bien limpia y seca pulverizamos el azúcar programando 30 segundos velocidad 5-10. Bajamos el polvo de azúcar con la espátula de las paredes e introducimos las cáscaras de naranja y limón. Pulverizamos igualmente 30 segundos velocidad 5-10. Se queda una pasta que huele que alimenta. Introducimos ahora los elementos líquidos de la receta: huevos, zumo, anís, aceite. Mezclamos 20 segundos velocidad 5. Introducimos ahora la harina con la levadura y amasamos un minuto vaso cerrado espiga.

Dejamos reposar media hora en el vaso cerrado y ya tendremos la masa lista para freír. En una sartén honda ponemos abundante aceite (puede ser de oliva o de girasol). Con las manos untadas en aceite formamos bolitas con la masa y hacemos un agujerito en el centro. Mis primeras rosquillas daban pena, bueno mejor dicho, mi primera rosquilla se desintegró, y las cinco siguiente quedaban taaaaaaaaaaaaaaan gordas que el agujero apenas se apreciaba. El truco está en hacer una rosquilla finita con un gran agujero, pues al freírlas se esponjan y crecen.

Llevad mucho cuidado de que no se socarren, hay que controlar muy bien la temperatura del aceite. Las vamos colocando sobre papel absorbente y luego pasamos por azúcar y/o canela. Están riquísimas y duran esponjosas mucho tiempo. Con estas cantidades salen unas 50 rosquillas, así que haced la mitad de ingredientes o repartirlas entre los vecinos (como hice yo).

No dejéis de ver las propuestas de mis compañeras y compañero en el blog Desafío en la Cocina.


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Rocío, de  “Chismes y Cacharros” nos propone este mes un reto que para mi ha sido especial: arroz caldoso.

El reto de este mes me ha permitido recordar un sabor de mi infancia que hacía más de diez años no rememoraba: el del arroz caldoso con conejo y caracoles que preparaba mi madre los domingos. Recuerdo con nostalgia cómo íbamos al campo de Castalla a recoger caracoles y luego los preparaba metiéndolos en tarros de cristal con agua y poniéndolos al sol para “engañarlos”. He de confesar que nunca fui capaz de probar un caracol… me daban entre pena y asco, pues no dejan de ser insectos babosos que se arrastran por el suelo. Sin embargo he de admitir que dejaban un gusto a romero en el arroz que lo hacían especial, y es precisamente por este motivo por el que uso romero en este arroz.

Me gustaría empezar la explicación de la receta diciendo que no soy una experta en la elaboración de arroces, y que es desde hace poco cuando me he visto en la necesidad de aprender, pues antes todos los domingos comíamos paella en casa de mis padres hasta que mi madre cayó enferma y mi padre dejó de cocinar. La receta que aquí expongo está hecha a base de recuerdos de mi infancia, y de ver a mi madre preparar este arroz. Veamos los ingredientes:

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Para dos personas y un bebé de 16 meses que come como un adulto:

250 gr de arroz bomba

1 litro de caldo

Medio conejo

Pimiento rojo y verde al gusto

Tres dientes de ajos

Champiñones

Dos tomates maduros

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Empecemos con la elaboración del caldo: en una olla pequeña ponemos a calentar el agua (si vamos a necesitar un litro pues calentamos litro y medio). Añadimos sal, colorante y romero. Dejamos hervir y bajamos el fuego al mínimo.

Ahora vamos con la elaboración:

En una tartera (sartén o paella) calentamos aceite de oliva virgen extra y sofreímos unos dientes de ajos sin pelar. Sacamos los ajos y sofreímos los pimientos, y los champiñones (echamos sal). Apartamos las verduras y sofreímos el conejo. Un truco para no encontrar huesecillos en el arroz es lavar el conejo bajo el grifo del fregadero. Añadimos sal a l conejo y retiramos del fuego. Procedemos ahora a sofreír los tomates rallados. Salamos el tomate y al rato añadimos el arroz. Sofreímos el arroz con el tomate hasta que se vean los granos un poco transparentes. Este es el momento en el que vuelvo a introducir el resto de ingredientes en la tartera y doy un par de vueltas. Hasta este momento la elaboración de la paella es la misma que la del arroz caldoso, la diferencia viene ahora: si para la paella son dos de caldo por una de arroz, para el arroz caldoso uso el doble de caldo para el arroz. Y si para elaborar una paella el arroz no se remueve, para el arroz caldoso es muy importante este paso para que saque el almidón y quede meloso. Añadimos el caldo caliente y removemos cada poco tiempo. Se deja cocer por espacio de 20 minutos, y el arroz queda meloso pero con un punto “al dente”.

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Espero que os guste mi receta, pues a mi me encantó recordarla. El próximo reto será dulce…

No dejéis de ver el resto de arroces aquí:

 


 

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Ya llegó otro curso “escolar” culinario a nuestro grupo de desafío!!! Y qué mejor modo de comenzar que con esta apetitosa receta  propuesta por Mariluz de Trasteando en mi Cocina: una Boston Cream. La super boss nos dio muchas facilidades pues nos dejó elegir entre múltiples opciones: crepes, cupcakes, tartas… Yo me decanté por unos crepes para compartir con los amigos, pero claro, me emocioné haciendo crema pastelera de más y decidí hacer también una tarta.

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Es una receta super sencilla, y utilicé mi queridísima Thermomix para hacerla, lo cual facilitó aún más el trabajo. Para vuestra fiesta de crepes Boston Cream necesitaréis:

Crema pastelera

60 gramos de azúcar (en muchos sitios recomiendan 100 pero queda demasiado dulzón)

Una cucharadita de azúcar vainillado

500 gr de leche entera

Tres huevos

50 gr de  maicena

Salsa de chocolate

150 gr de chocolate para fundir

50 gr de agua

20 gr de mantequilla

Pasta para crepes

250 gr de harina de repostería

500 gr de leche

2 huevos

1 cucharada de aceite de oliva

Un pellizco de sal

Un pellizco de azúcar

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Lo primero que elaboré fue la crema pastelera, ya que tiene que enfriarse por completo y lleva su tiempo: ponemos todos los ingredientes en el vaso y programamos 7 minutos, 90º, velocidad 4. Vertemos en una fuente de cristal y cubrimos con papel film para que no genere costra. Dejamos enfriar por completo e introducimos en la nevera.

A continuación hice la masa para crepes, pues también requiere reposo: introducimos todos los ingredientes en el vaso y programamos 20 segundos velocidad 4. Dejamos reposar media hora en la nevera mínimo.

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Y por último la salsa de choco: introducimos el chocolate en el vaso y lo pulverizamos con el botón turbo. Vertemos el resto de ingredientes y programamos 50º, velocidad 3, 4 minutos. Vertemos en una salsera y lista para usar.

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Y con todos los ingredientes listos, así como los amigos y la mesa puesta, procedemos a realizar crepes. El modo en el que los hago es el siguiente: en una sartén echo un pegote de mantequilla, y cuando se ha fundido vierto un poco de masa con un cacito para que las tortas salgan homogéneas. En cuanto se despega les doy la vuelta y a la fuente de servir.

En la mesa, serví por un lado las crepes, por otro la crema pastelera y por otro la salsa  de choco. De este modo cada uno se fue formando sus propias Boston Cream crepes a su gusto.

Y como me sobró muchísima crema pastelera (pues hice dos tandas), me decidí por hacer un bizcocho genovés con la thermomix, lo rellené de crema pastelera y lo cubrí con más salsa de chocolate… Estaba buenísima!!!!

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Espero que os hayan gustado mis propuestas, y no dejar de ver las elaboraciones de mis compis AQUÍ. El próximo reto será salado y lo propondrá Rocío

 


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Bienvenidos a una nueva etapa de este blog. Han sido muchos los meses que he estado casi desaparecida, tan sólo participando en el reto de mi querido grupo “Desafío en la cocina”, pero realmente no he tenido tiempo ni fuerzas. Muchos ya sabréis que han sido los meses más difíciles de mi vida, en los que he acompañado a mi madre hasta el final. No quiero ahondar en el tema ni convertir esto en una entrada lacrimógena, tan sólo decir que he tenido la suerte de poder disfrutar de mi madre 17 años más, después de que le diagnosticaran un cáncer casi fulminante. Han sido 17 años más que hemos podido pasar junto a ella, y al final el tiempo se ha cobrado su tributo. Pero de lo que estoy segura es de que lo que la vida te quita por un lado te lo da por otro, y es que al mismo tiempo que mi madre fallecía, una nueva vida se anclaba en mis entrañas, y esto es un milagro, un ángel o como lo queramos llamar. Para mí es un reloj que no me deja caer, que me recuerda las semanas que han pasado desde que mi madre no está, y también las semanas que faltan para poder tener en mis brazos esta nueva vida. Y es que sin saberlo, este microser ya ha conseguido cambiar aún más nuestras vidas, forzando un cambio de casa y convirtiendo a mi pequeña Aurori en una hermana mayor.

Y toda esta parrafada era para deciros que he vuelto, con más ganas todavía, a escribir en el blog. Todos los días 20 participaré en el reto Desafío en la Cocina, y todos los días 10 subiré una nueva receta, para seguir compartiendo con vosotros el sabor de la tradición y de lo nuevo. Espero que a partir de ahora volváis a disfrutar con las entradas, y os animéis (como siempre os digo) a probar nuevos platos.

Muchas gracias por seguirme, y por todos vuestros comentarios durante estos meses.


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YA ES DÍA 20!!!!!!!!!!!! Qué rápido pasó el mes verdad? Este reto fue propuesto por Maribel, y consistía en hacer unos huevos escoceses. El nombre es muy gracioso y peculiar, y su historia también, pues no es un plato originario de Escocia, sino que surgió en unos grandes almacenes londinenses. Sea como fuere, el plato es muy sencillo de realizar y muy vistoso.

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Los ingredientes para dos personas son muy básicos:

Dos huevos duros

una butifarra catalana (o longaniza)

harina

un huevo batido

aceite y sal

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Pelamos los huevos duros y reservamos. Sacamos la carne de la tripa de la butifarra y añadimos un poquito de harina. hacemos una bola y la colocamos en medio de dos hojas de papel film. Chafamos un poquito y le pasamos un rodillo hasta formar una sabana finita. Enrollamos los huevos en esta sábana, y apretamos bien para que se nos queden dos bolas compactas. Instroducimos en el frigorífico cinco minutos para que tomen consistencia. Pasado este tiempo, pasamos por huevo duro y pan rallado. Se fríen en aceite de oliva caliente, y a disfrutar de unos huevos!!!!! Se pueden comer fríos, y de un día para otro también. Se sirve con ensalada, y para crear nuestro monstruo de huevos escoceses tan sólo tenéis que seguir la composición de la foto.

 

Espero que os haya gustado el plato, a mi me encantó. Podeis ver el resto de propuestas AQUÍ.

 

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BIENVENIDOS A OTRO RETO MÁS!!!! Éste mes es muy especial, ya que celebramos el segundo aniversario del nacimiento del grupo Desafío en la Cocina. En estos dos años han pasado muchas cosas: hemos aprendido a cocinar un poke cake, una tarta Dobos, un solomillo Wellington, hemos viajado por Italia, probado sabores nuevos y sobre todo nos hemos divertido muchísimo.

Como todos los 20 de mayo, el reto consiste en una tarta para celebrar el aniversario, y esta vez nos ha tocado elaborar una conocidísima Apfel Streudelkuchen… Que qué significa eso?? Pues algo así como “tarta de manzanas con migas, desmoronadas…”. Es muy parecida a la crumble inglesa.

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He optado por una versión muy sencilla de ésta tarta, pues ando muy escasa de tiempo. A partir de julio ya podré dedicarle más tiempo a la cocina. Para hacer esta tarta, sólo necesitaréis:

Masa brisa (en mi caso marca Mercadona)

4 manzanas reineta

Para las migas:

100 gramos de almendras molidas

75 gr de azúcar

100 gr de mantequilla en pomada

75 gr de harina

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Sacamos la masa del frigorífico y dejamos atemperar. Mientras tanto embadurnamos con mantequilla un molde desmontable de aro, de unos 20cm de diámetro. Cubrimos con la masa brisa, y pinchamos el fondo con un tenedor para que no suba. Esparcimos 100 gr de almendras molidas por el fondo, y las manzanas cortadas en trocitos pequeños por encima de la almendra. En un bol mezclamos la harina, el azúcar y las almendras molidas, y añadimos la mantequilla tibia (introducir la mantequilla en el microondas medio minuto y remover). Mezclamos con las manos hasta que se formen unas migas terrosas, y esparcimos por encima de las manzanas.

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Introducimos en el horno precalentado a 180º durante media hora. La tarta estará lista cuando la masa y las migas estén doradas.

Personalmente no me gustó mucho esta tarta, pero es una apreciación personal. La tomamos tibia con nata montada, pero también se puede tomar fría.

Desde este blog Aurora y yo felicitamos a las bosses más maravillosas de la blogosfera: Mariluz, Rocío, Mabel, Carolina y las hermanas Camilni

y me gustaría agradecer de paso la infinita comprensión que están teniendo con migo, pues últimamente el tiempo es un bien de lujo para mí.

No dejéis de ver las propuestas de mis compis aqui

Aurora y yo nos despedimos soplando la vela de esta tarta:

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Día 20 y desafío del mes!!!!!!! Ésta vez una receta dulce propuesta por nuestra querida  Carolina. He de decir que cuando leí “Poke Cake” me quedé con cara de póke(r), pues nunca lo había oído… Al principio pensé que era algo muy difícil, pero una vez que Carolina nos lo explicó me di cuenta de que es una receta super sencilla, coqueta y deliciosa.

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He estado investigando el origen de esta receta, y he encontrado algo muy interesante en el blog “Four Pounds Floor”. Si quieres leerlo, pincha aquí. La autora de este blog nos indica que ha encontrado una receta del poke cake del año 1976. Podríamos traducir el término “poke” como “agujerear”, pues de eso se trata, agujerear un bizcocho que esté todavía caliente con el mango redondo de una cuchara de palo y rellenar los huecos con algo que solidifique.

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Aquí os dejo mi versión:

Primero realizamos un bizcocho genovés con la thermomix (para ver la receta pinchar aquí). También podríais hacer un bizcocho de yogur, o el que más os guste. Lo importante es hacerlo, pues tiene que estar caliente para realizarle los agujeros.

Una vez sacado el bizcocho del horno, nos acordamos de alguien que nos caiga mal o que nos esté “dando por…” y agujereamos el bizcocho con el mango de una cuchara de palo.

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A  continuación preparamos el relleno que más nos guste, siempre tiene que ser algo que solidifique: natillas, budín, gelatina… Yo opté por utilizar un budín de chocolate de la marca Lidl. Tan sólo tienes que seguir las intrucciones del fabricante (tan sencillo como de medio litro de leche separar seis cucharadas, mezclar con los polvos y un poco de azúcar, calentar el resto de la leche y cuando hierba añadir la disolución. Mover sin parar a fuego lento y en cuanto espese verter sobre el bizcocho agujereado.

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Esperamos a que enfríe un poco e introducimos en el frigo al menos durante cuatro horas, si es de un día para otro mucho mejor. Al día siguiente desmoldamos, montamos nata, cubrimos el bizcocho, teñimos con unas gotas rojas la nata que nos haya sobrado, introducimos en una manga pastelera y dibujamos rosas. Decoramos los laterales con virutas de chocolate y listo para degustar y disfrutar!!!!!!

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Esta entrada se la dedico a mi madre, que como muchos de vosotros sabréis está muy malita. Tal vez ya no me recuerdes, pero en tu corazón me sigues amando, pues soy parte de ti. Te quiero mami.

No os perdáis el resto de propuestas realizadas por mis compañer@s, pinchad aquí


 

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Llegó otra vez el día 20 y con él el maravilloso reto del mes: un reto multicultural. Cada boss propuso uno, y a mi me tocó participar  con mi querida Mari Luz con un plato que he tenido la suerte de probar hace algunos años de manos de mi amiga húngara Agi. Se trata de un Goulash, un plato típico de Hungría, y la forma de hacerla la he “españolizado”, como diría nuestro “querido” ministro Wert. En esta ocasión lo he acompañado de Serviettenknödel, que no es ni más ni menos que una forma de aprovechar el pan duro dándole forma de albóndiga larga. He de decir sin embargo que mis amigos hacen este tipo de algóndiga alargada peor luego le dan forma de bolitas del tamaño de guisantes y las añaden al guiso.

La receta es muy simple, sencilla y nutritiva. Para realizar el Goulash sólo hace falta

1 kilo de carne de ternera a trocitos

un buen chorro de aceite de oliva

dos patatas

tres tomates maduros

una cebolla

dos cucharadas de pimentón dulce (si pudiera ser el paprika típico de hungría genial, si no, el de la Vera)

otras dos cucharadas de pimentón picante

un litro de carne de caldo

sal y pimienta 

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El procedimiento es más sencillo todavía: salpimentamos y enharinamos la carne, la sofreimos en aceite caliente para sellarla y reservamos. En esa misma olla (en mi caso a presión), sofreimos la cebolla y cuando empiece a transparentarse añadimos los tomates pelados y en trocitos. Salpimentamos y añadimos el resto de ingredientes. Tapamos y dejamos hervir por espacio de una hora al 2.

Mientras tanto preparamos el acompañamiento de albondiguilla húngara:

Remojamos unos 200 gramos de pan duro en una mezcla de leche, dos huevos, sal y 50 gramos de mantequilla derretida. Dejamos reposar 15 minutos, añadimos unos 100 gramos de harina, sal y nuez moscada y si os gusta perejil. Con la ayuda de un film transparente le damos forma de super chorizo, lo enrollamos como si fuera un caramelo y lo cocemos al vapor durante 45 minutos. Una vez concluido este tiempo, dejamos enfriar, desenrollamos y servimos en rodajas. También podéis darle forma de bolitas y añadirlas al guiso.

Seguro que esta receta no os dejará indiferentes y querréis repetirla en más de una ocasión. No dejéis de ver las recetas de mis compañeras:  AQUI

 


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Ya está aquí el día 20!!!!!!!!!!! Y esta vez el resto propuesto por la Super Boss Mari Luz consistía en… cotillear un blog de una compañera y copiar o inspirarse en una de sus recetas dulces. Y cual fue  mi sorpresa cuando supe que mi blog gemelo era… Delirando en la cocina, de mi querida Iria, con la cual mantengo frecuentes conversaciones en el grupo de Whatsup!!!!! Iriaaaaaaaaaa espero que te guste mi homenaje!!!!!! Aquella misma noche me puse a megacotillear tu blog y me enamoré de las Red Velvets!!!!!!!! Hacía mucho tiempo que quería hacerlas, y aprovechando que se acercaba San Valentín me decidí a hacerlas. Tan solo he variado un poco la receta, inspirándome en la que encontré en un estupendo blog llamado El Dragón de la Fresa, pues me hacía ilusión no usar colorante para su elaboración y probar la remolacha en bizcocho. El resultado es maravilloso, no sólo el color rojo intenso, la textura sino el sabor tan peculiar que tiene. Eso sí, o te encanta (como a mi) o no te gusta nada, con este bizcocho no hay términos medios. Desde aquí mandarles un beso a mis queridos alumnos del First, que fueron mis cobayas ;-))))

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Para elaborar un corazón partío de Red Velvet, o unas cupcakes, necesitaréis:

- Un paquete de 500 gr de remolachas cocidas y envasadas

- 250 gr de azúcar

- 270 gr de harina

- 25 gr de cacao puro en polvo

- dos sobres de glasificante Hacendado (uno blanco y uno azul)

- 1 pizca de sal

- 3 huevos

- 150 gr de mantequilla fundida

- 100 ml de buttermilk (a 95 militros de lehe añadimos una cucharada sopera de zumo de limón y esperamos unos minutos)

Los pasos son muy sencillos: mientras calentamos el horno a 200º añadimos el zumo de limón a la leche, pasamos la remolacha por la thermomix o la batidora, añadimos el azúcar, los huevos uno a uno, la mantequilla y la butter milk.

Tamizamos la harina y el cacao, la levadura, añadimos una pizca de sal y mezclamos las dos masas en tres veces.

Bajamos la temperatura del horno a 170º y horneamos durante unos 20 minutos.

Yo utilicé dos tipos de moldes: las típicas cupcakes y un molde con forma de corazón, que luego partí en zig zag

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Ya sabéis que podéis admirar las creaciones de mis compañeras AQUI


 

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Después de meses sin publicar ninguna receta que no fuera del desafío de mi querido grupo culinario, al fin he encontrado un huequecito para poder compartir con vosotros esta receta tan estupenda y de temporada, que se hace en unos pocos minutos y que disfrutaréis en pareja, familia (o en soledad). Para seros sincera, descubrí esta receta haciendo zapping y quedándome embobaba en el Canal Cocina. No os sé decir qué cocinero fue, pero la receta sí que se me quedó grabada a fuego, y es que en mi mente la mezcla de sabores y colores dibujó una sonrisa.

Para realizar este magnífico plato que os quitará las penas, necesitaréis alcachofas, tomates cherry, cebolla, ajos, aceitunas negras sin hueso, salsa de tomate, aceite del bueno y tallarines.

Ponéis a hervir los tallarines (en mi caso eran al huevo, y no los dejé más de 6 minutos). Para la salsa picar una cebolla y pocharla junto con un par de ajos pelados y enteros. Añadir los tomates cherry partidos por la mitad, las aceitunas  y por último unas alcachofas bien peladas y cortadas muy finitas. Probamos de sal y añadimos unas cucharadas de salsa de tomate para darle suntuosidad. Dejamos hacer chup chup unos minutos y mezclamos con la pasta.

Si lo acompañáis de un vino tinto joven es un buen plato para celebrar San Valentín…

Prometo publicar más a menudo, y recetas al menos la mitad de ricas que esta. Animaros a probarla, no os dejará indiferentes.

 

 

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